arrestado

September 24, 2006

Hoy me levanté con ganas de matar!!!


Felices los que descienden del verso de la rutina. Yo era un niño reluciente, crítico adversario de las cosas comunes. Nací para quedarme en la tumba. Me masturbé por primera vez en la casa de mi abuela. Ya de pendejo me andaba refregando contra la almohada de mis viejos, pero en la casa de mi abuela me sacudí la poronga de tal modo que entré de lleno en el terreno de la paja estándar. A partir de ese día, el rito de mi sexualidad estaba echado. Una paja en el living, en la orilla del mar, mientras leía un apunte de la facultad. Todo era un motivo ideal para hacerme una pajota.

¿En que baso mi permanencia en el mundo?. En el afán de repudiar su origen para anular su fin.

El tartamudeo es una manifestación arrepentida del lenguaje.

Son los ciclos los que permiten la reiteración incesante de las yacientes letrinas de la vida. A veces me encanta cuando aparecen los huevos fritos, pero carezco de resortes cuando la casa de mi abuela se oscurecía en el pecho roñoso de una rata.

Yo creía que era lo mejor dejar pasar las sonrisas, las locuras, los inventos, la insoportable reiteración de tu llegada que no anclaba y mi desesperada voz anunciando que quiero crecer. Las llamadas del mediodía. Tu misericordia. Es mucho para mí que no puede consigo mismo. Es una carretilla que se mueve y nadie la empuja. Un abismo dentro de una polvera. Mi pecho se escandaliza de mis pensamientos. La maldita opresión que me hace doler los ojos para frenar las lágrimas de ira. La distancia llegó a su fin. Lo inmenso me entra en el bolsillo. No puedo recordar el estar bien, sobrio. Todo se acumula en la espera de una claridad que siempre se repite en distintos dibujos. La materia que se encarna en múltiples aspectos. La cáscara de mi infinito dolor por no ser y por no llegar y porque nadie me contesta y porque naufrago entre veloces pensamientos que no son ninguno. Todo pasa como si fuera un catálogo que murmura vestidos eléctricos. Me miro desde arriba y soy mi propia marioneta que me mueve desde arriba y baila como el tercero que me enfoca desde un plano que se parece al del séptimo que me engloba y no se percata del duodécimo que queda atrapado en el estornudo del primero. Pero no se como no arrepentirme por los pasos que mi cabeza da. Juego a que me gusta ser lo que digo que me gusta y hago. Estampo caricias en los autos, huyo de las témperas en los guardapolvos, entorpezco los pasos, trituro huesos de pollo con los dientes, descanso en el caminar incesante.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home